Una sesión ofrece un auténtico momento de relajación, un rostro más luminoso y una sensación de ligereza.
El Kobido es un antiguo masaje facial japonés que estimula la circulación, tonifica los músculos faciales y favorece la luminosidad de la piel. Ayuda a suavizar las arrugas, reafirmar el rostro y proporcionar una profunda relajación.