Un puerto, es a menudo una brecha abierta en el imaginario, la evasión…
Y los nuestros están sujetos a la misma regla. Los apreciará por la madrugada, únicamente poblados de marineros atareados…
E igualmente durante el día, cuando los curiosos se dan cita en ellos.
Al anochecer, también encontrará en los puertos tranquilidad y serenidad. Muy cerca de casas repletas de historias marítimas…
« ¡Me encantó el aspecto pitoresco del puerto y de las casas que lo rodean! i Hubiera podido quedarme allí horas y horas soñando y contemplando el horizonte »