El oro blanco figuró durante mucho tiempo entre las mayores riquezas económicas de la isla, participando activamente a la prosperidad de nuestros puertos.
Tras una larga desgracia, afortunadamente, la sal supo conquistar de nuevo sus títulos de nobleza. Y ha sido para bien.
Hoy día, más de 80 salineros y salineras perpetúan la tradición y producen, principalmente, la flor de sal que tan atinadamente sabe sublimar el gusto de nuestras deliciosas patatas nuevas …
Para más información, le invitamos a descubrir el nuevo sitio Web de la Cooperativa de los Salineros de la Isla de Ré www.sauniers-iledere.com