Es un concentrado de aromas mágicos muy apreciado en el mundo entero…
Nacido a finales del siglo XVI, debe su gusto tan seductor a una doble destilación y a las excepcionales calidades del terruño que le vio nacer.
En la isla, principalmente, envejece lentamente, a su ritmo, en auténticos toneles de roble… Digestivo sin igual, también hace maravillas cuando se trata de flamear gambas, bogavantes, crepes…
«Al igual que todos los aficionados sagaces, caliento delicadamente mi vaso en el hueco de mi mano, y degusto lentamente mi delicioso Coñac de Ré… »